09 agosto 2012

La maleta

Un hombre murió. Y al darse cuenta de lo que le había sucedido, vio que se acercaba Dios y que éste llevaba una maleta consigo.

Fue justo en ese momento que escuchó la voz de Dios diciéndole:

- Bien hijo, ha llegado ya la hora de irnos.

Pero el hombre asombrado le preguntó con voz trémula:

- ¿Ya? ¿Tan pronto? Yo tenía muchos planes...

- Lo siento, pero es el momento de tu partida. -Respondió Dios de manos unidas.

- ¿Que traes en la maleta, Dios? -preguntó el hombre.

 Dios lo miró atentamente y le respondió:

- ¡Tus pertenencias!!!...

- ¿Mis pertenencias, Dios? - el hombre exclamó alagado -. ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero? - continuó a inquirir.

Dios volvió a mirarlo y le respondió sobriamente y con voz templada:

- Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

- ¿Traes mis recuerdos? - quiso saber el hombre.

- Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo - afirmó Dios.

- ¿Traes mis talentos? - replicó el hombre.

- Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

- ¿Traes a mis amigos, a mis familiares? - objetó este.

- Lo siento, - dijo Dios -, ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

- ¿Por acaso traes a mi mujer y a mis hijos? -insistió el hombre.

- Ellos nunca te pertenecieron, - repitió el Señor -, eran de tu corazón.

- ¿Entonces traes mi cuerpo? -  exhortó por fin el melancólico hombre.

- Él nunca te perteneció, ese era del polvo. - remachó Dios.

- ¿Entonces traes mi alma?

-¡No! Esa es mía.

Entonces, el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta de sus manos, y al abrirla, se dio cuenta que estaba vacía... Fue entonces que, con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre señaló:

- ¿Nunca tuve nada?

- Así es, - explicó Dios -, cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos. ¡La vida es solo un momento...! ¡Un momento solo tuyo! Por eso, mientras estés a tiempo, disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga.... ¡Vive el ahora! ¡Vive tu vida...!!! Y no te olvides de SER FELIZ. ¡Eso e lo único que realmente vale la pena! ¡Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí­! ¡NO TE LLEVAS NADA! Valora a quienes te valoran, y no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.

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